Un hombre de familia y conocimiento
Santo Tomás Moro (1478–1535) fue un hombre que supo vivir con coherencia sus valores en todos los aspectos de su vida. Fue un gran estudioso, un servidor público muy respetado y, sobre todo, un esposo y padre profundamente dedicado a su familia. En su hogar se vivía un clima de alegría, diálogo y amor por el conocimiento.
La educación como camino de libertad
En una época en la que pocas mujeres podían estudiar, Tomás Moro fue un adelantado: quiso que sus hijas recibieran la misma educación que sus hijos y les brindó una formación completa en literatura, idiomas, filosofía y ciencias. Creía que la educación ayudaba a las personas a crecer en libertad, inteligencia y fe.
Honestidad y sentido de justicia
Como Primer Ministro de Inglaterra, actuó siempre con honestidad y sentido de justicia. No estaba de acuerdo con las políticas de ambición y expansión de su país cuando consideraba que eran contrarias al bien común y a la moral. Por encima del poder y de los intereses políticos, puso siempre su conciencia y su fidelidad a Dios.
Fidelidad a la conciencia
Cuando el rey Enrique VIII le exigió aceptar decisiones que iban contra sus convicciones, Santo Tomás Moro prefirió mantenerse fiel a sus ideales antes que traicionar su conciencia. Esa decisión le costó la vida, pero también lo convirtió en un ejemplo de valentía, integridad y compromiso con la verdad.
Modelo para nuestra comunidad
Hoy sigue siendo un modelo para nuestra comunidad educativa: nos enseña la importancia de cuidar a la familia, valorar la educación, actuar con honestidad y defender nuestras convicciones con respeto y coraje.